Limpieza urbana
En cualquier
rincón de cualquier casa
se amontonaban poesías.
Al abrir la alacena
siempre caía una poesía.
Debajo de las camas
coleccionaban polvo las poesías.
En el baño
colgaban
poesías
del tendedero.
Era usual que debajo de una alfombra
se encontraran poesías.
No faltaban
los que rellenaban la almohada con poesías.
Los recién nacidos se arrullaban con poesías.
Todo cambió cuando la poesía ganó las calles.
A diario
los automóviles
atropellaban poesías.
Las veredas se inundaban de poesías.
Los bancos guardaban poesías.
Ministerios fomentaban poesías.
Las plazas se llenaron de poesías secas ese otoño…
Al detener malvivientes la policía recitaba poesías.
Entonces
la reserva moral de la patria
decretó:
la poesía es algo inútil, no dá de comer y corrompe la mente.
Hordas defensoras de la nación
exigieron censura y castigos
en nombre de la libertad.
Correctos ciudadanos, marginales y automarginados
copiaron la proclama.
Los periódicos
comenzaron a ser redactados por abogados.
Televisores gigantes perseguían la más mínima rima.
El gobierno fumigó antipoéticamente el espacio público
que ahora
pertenecería a los vecinos.
Los sueños se penaban con lobotomía.
Incluso la utopía se abolió del diccionario.
Al fin,
tranquilos,
los defensores del bien
anunciaron,
satisfechos,
el restablecimiento de las buenas costumbres
y del modo de vida del capital,
occidental
y literal.
* * *
Estragos de ánimo
Días felices hasta la inflamación del endocardio días que sudamos felicidad y somos tan inocentes que nos sorprendemos tarareando melodías de moda días en que nos parece una maravilla poder recorrer la ciudad por dos monedas y nos sonríen hasta las cúpulas de los edificios días en que nos enceguece hasta lo burdo cualquier alegría nos resulta molesto todo optimismo y no somos capaces de asomar la nariz al mundo prefiriendo vivir debajo de una frazada porque el desanimo nos corroe y nuestro esqueleto nos saluda desde los espejos en la calle los edificios son tan grises y se derriten lentamente y el sol se pone un sobretodo de nubes grises en las calles todo es gris gris gris ¿Y esos días inseguros en donde una simple decisión nos genera una fuga cerebral? ¿Adónde doblar en la siguiente esquina? ¡Perdemos una hora en caminar dos cuadras por dudar cada paso! ¿Dulce de leche o pastelera? ¿Fuga o muzza? ¿Unitarios o federales? ¿Libros o alpargatas? días vigorosos y efusivos en donde coraje es nuestro nombre y antes del mediodía cruzamos a nado el río de la plata caminamos hasta el amazonas y regresamos al mediodía justo para encender el fuego del asado y en vez de siesta subimos un piano a la terraza y lo untamos con pintura amarilla antes de la caída del sol salimos a hacer una caminata mundial predicando la revolución social y a la noche trepamos los Andes solo para ver mejor una estrella días de amor empalagoso en los que solo ver la blanca piel de nuestra amada parece obligarnos a escribir un soneto tan romántico como cursi días en que somos capaces de hacer millonarios a los floristas días en que una cadera domina nuestra voluntad con sus contoneos y vuelve a aparecer otro día de felicidad en que sonreímos hasta con un cartel publicitario y no podemos creer lo bello de la vida y de estar vivo y tanta satisfacción nos hace desechar las definiciones pesimistas de la vida aunque no olvidemos nuestra condición finita
* * *
Identikit
Tus reojos tentadores
las sonrisas con canela
tus pies, ligeros, acariciando el aire
tu figura al claroscuro
tus preguntas en forma de frutilla
la constelación de lunares de tu espalda
los besos, sinceros, con chocolate
nuestros puentes de palabras
nuestras tardes arreboladas
nuestro miedo sucumbiendo
regalarte una rosa
reencuentros con ínfulas de locomotoras
—esperas raspacristales—
miradas en silencios inquietantes
discusiones de narices
masajes pioneros
cosquillas en almíbar
noches tibias de agosto
descubrirnos reales
despiertos
elegirte
que me elijas
* * *
Estúpido poeta
Yo también creí
que rompí los sentimientos
de una sílaba desprevenida
Ella
estaba sentada
en un arco iris
de basura
y observaba
a los cartoneros
en el piso
observaba
a los que creen
que no hay orden
a los ex revolucionarios
que hoy
son capitalistas serios
a
los deformes
que se peinan para la foto
y me miró
daba la casualidad
que yo
venía buscando
una sílaba hacía rato
pero no cualquier sílaba
necesitaba...
necesitaba esa sílaba
que me permitiera expresar
algo
que nadie pudo definir antes
algo
que no es fácil de declarar
con palabras
que explicara que el lenguaje
es apenas
una trampa burda
e incompleta
¿O acaso alguien pudo
con el lenguaje
describir lo que se siente
cuando está enamorado
por ejemplo?
¿O explicar
el camino correcto de la vida?
¿O descifrar
los mecanismos de la desilusión?
El tema es que esta sílaba
me encontró
y yo la encontré
pero en vez de hacerme feliz
descifrando
el secreto del amor
de la felicidad eterna
o de cómo coger con muchas minas
no
la hija de puta
se empecinó en contarme cosas
pero no cualquier cosa ¿eh?
cosas jodidas
me explicó
que nunca mas vería a los que murieron
o que el amor tiene fecha de vencimiento
me dijo con pelos y señales
que nunca pude ser feliz
y lo peor: que nunca
estuve realmente enamorado
que había caído en esta trampa de la evolución
que nos hace sentir esa atracción
apenas
para que la especie continúe
—¡Maldita sílaba!— pensé
¿Cómo puede ser
que después de tanto buscarte
me digas estas cosas?
¿Acaso no perdí noches enteras
tras tus letras
para explicarle al lector algo sublime?
¿Acaso no intenté
por tu intermedio
mostrar algo de esperanza ante el suicida?
¿Acaso no traté
al buscarte
de encontrar una salvación?
—No.
me dijo esa estúpida sílaba
me buscaste
es cierto
pero al encontrarme
te encontrabas a tí mismo
y descubrías
la amargura, la desesperanza, lo estéril,
porque yo
estúpido poeta
esta insignificante sílaba
soy lo mas verdadero que encontrarás
lo mas certero
lo mas sincero
porque yo
estúpido poeta
soy la muerte.